Franziska Peschel es periodista, artista de spoken word, formadora y trabaja en contra de la discriminación lingüística y a favor de la construcción de comunidades más justas. Desde 2024 dirige la programación multilingüe de Radio Ara en Luxemburgo, donde con programas en 18 lenguas buscan garantizar el acceso a la información. Viajó a la Argentina participando del proyecto internacional MCSA-SH ReDes_Ling, financiado por la Unión Europe, del que en Argentina participan el Centro de Estudios del Lenguaje en Sociedad (CELES) de la Universidad Nacional de San Martín, el Consejo Nativo de la Mujer Indígena del Chaco y Colectivo Editorial Wichi Lhomet. CELES. En este marco, colaboró con estas instituciones en la constitución de un canal de stream en Chaco, “Nuestras Voces”. Conversar con ella nos permite entender cómo, más allá de la tecnología, la discriminación lingüística continúa presente en todos los países y cómo las propuestas comunitarias nos pueden servir para hacerles frente.
RELIF:
Bienvenida Franziska, gracias. Queríamos empezar preguntándote cómo es un poco tu recorrido. Sabemos que tu formación es muy diversa.
Franziska:
Sí, creo que también es muy diverso. Estuve en un colegio, en un liceo en Alemania, y después me fui a Colonia, en Alemania también, a estudiar en el Bachelor, que sería la licenciatura. Y entonces allí estudié la lingüística de las lenguas romances. Yo me enfoqué en el español y el francés, pero además siempre quise ser periodista. Mi deseo era ser corresponsal en el exterior para medios en Alemania. No lo cumplí del todo, aunque algo sí. Pero antes quería poner el foco en estas cuestiones de lenguas para después ser capaz de hablarlas. Entonces hice esto y después fui a una escuela de periodismo en Alemania, pero que tiene un enfoque en el periodismo narrativo, entonces es una suerte de periodismo que es muy humano, digamos, no se centra en los hechos, los datos, sino que se centra más en lo humano. Y se escriben reportajes que sirven para contar un poco quién es esta persona, cuál es su recorrido, o que cuentan de una manera más narrativa y más accesible lo que está pasando. La idea es transmitir un poco más el sentido de la otras personas, para que se entienda mejor la gente del mundo. Digamos que es un objetivo muy grande. Pero sí, la base es esto. Y después en la licenciatura no me gustó mucho estudiar porque era una universidad muy grande y me sentí un poco como perdida. También era todo muy académico y yo no soy tan académica, no es el ámbito donde me sienta bien y entonces no quería estudiar más. Pero después vi este programa, que es como una maestría, pero forma parte de un programa que se llama Erasmus Mundus. Era como un consorcio de ocho universidades en Europa que ofrecen la misma carrera. Yo estuve en esta carrera que se llama Euroculture, estudios europeos con un enfoque en la política, pero también la sociedad, la cultura y todo esto en el contexto mundial, que me pareció muy bien. Entonces volví a estudiar y fue una muy buena decisión. Me encantó el programa también porque estuve en Udine en Italia, después en Uppsala en Suecia, y después en Francia, porque había un semestre donde podíamos elegir si queríamos hacer un semestre de investigación académico o de un semestre práctico. Yo hice medio año de formación en una radio comunitaria en Francia y esto me encantó. Y ahora también volví a la radio comunitaria. Después quería quedarme en Francia porque me gustó tanto y quería trabajar como periodista independiente allá en Nantes. Pero vino la pandemia y tuve que cambiar de planes porque el periodismo independiente no funciona tan bien en tiempos de pandemia. Entonces busqué un trabajo fijo y encontré algo en Luxemburgo. Allá empecé a trabajar para una revista, pero después de un año me fui porque me resultaba muy aburrido y tenía la impresión de que no estaba aprendiendo nada de nuevo. Y pensaba que era demasiado joven para sentirme frustrada en mi trabajo. Entonces me fui y pasé a trabajar 20 horas a la semana en esta radio donde estoy ahora, Radio ARA, y 20 horas en periodismo independiente. De periodismo independiente ahora trabajo en spoken word y hago moderaciones, también doy talleres. Hice un “training of trainers”, que sería como una formación para formar. Hice esto con una organización que se llama Free Press Unlimited, es una organización internacional que trabaja para la libertad de la prensa y ellos ofrecen esta formación para formadores en los medios, que la hice y fue muy linda. Después empecé a hacer más estas cosas, como brindar talleres, pero también organizar mesas redondas y esto. En los últimos dos años también asumí más responsabilidad en la radio, ahora tengo 35 horas por semana en la radio.
RELIF:
Contanos un poco más acerca de Radio ARA.
Franziska:
Radio ARA es una radio comunitaria sin fines de lucro. La mayoría de los programas son creados por voluntarios y voluntarias. Tenemos en total entre 120 y 150 voluntarios que hacen los programas. La radio existe desde 1992 oficialmente. Ya antes había Radio ARA, pero en modo pirata, porque en este periodo solamente una radio tenía el derecho de difundir información y estar en las ondas. Esta radio que podía transmitir era mitad estatal, es decir, era una radio pública. Y los fundadores de Radio ARA lucharon mucho para lo que llamaron la “liberalización de las ondas” en el 92. Porque en este tiempo en los medios en Luxemburgo solo estaban las opiniones de la Iglesia Católica y del gobierno, digamos. Y todas las voces de los grupos minoritarios estaban ausentes. Los fundadores de Radio ARA eran representantes de organizaciones de derechos de la mujer, de derechos humanos en general, de derechos ecológicos. Entonces, ellos crearon esta radio para dar voz a grupos que no son los oficiales, digamos. Hoy en día, aún en los medios hegemónicos, hay también mujeres que hablan y también todos los otros grupos están más presentes. Entonces el enfoque de Radio ARA cambió un poco también con las necesidades de la sociedad, porque desde 2015 hay más y más gente que viene a Luxemburgo de otros países. Para darles acceso a la información ahora tenemos este enfoque en los idiomas. Este año tenemos 18 idiomas en la radio. Y estos programas son creados por voluntarios de las comunidades lingüísticas.
RELIF:
¿Las temáticas de los programas son todos de información o cada comunidad puede proponer su proyecto?
Franziska:
Es un poco que todos hacen lo que quieren (Risas). Siempre fue la idea de la radio dar voz a la gente y dar el espacio, la infraestructura, para que la gente de la sociedad, quien sea, tome este espacio y el micrófono para hablar de lo que les apasiona. Y entonces tenemos, aparte de los programas multilingües, muchísimos programas de música, como varones que hablan de la música rock de los años 90, que es lo que quieren hacer. También es la gente que tiene tiempo para hacerlo, la que ya no tiene tanto trabajo en su vida. Pero también tenemos profesionales de la arquitectura o de otras áreas que hacen un programa de arquitectura o lo que sea. Para los programas multilingües también hay muchos que ponen entrevistas a gente de su comunidad. La idea de estos programas es de dar información en el idioma a la gente de esta comunidad que vive en Luxemburgo, sobre Luxemburgo. Entonces, en el programa albanés no van a hablar sobre lo que pasa en Albania, aunque les gustaría mucho (risas). Siempre creo que es lo que más les apasiona. Pero tenemos esta regla, este foco en lo que pasa en Luxemburgo, para facilitar un poco el acceso a la sociedad y todo esto porque en el nivel político dicen que la gente tiene que integrarse y ser parte activa de la sociedad, pero no pueden hacerlo sin saber qué pasa en la sociedad, sin entenderlo. Entonces esta es la idea, dar información sobre Luxemburgo, pero también crear esta comunidad entre la gente a través de la radio.
RELIF:
¿Cuántas lenguas se hablan en Luxemburgo?
Franziska:
Hay tres idiomas oficiales, que son el alemán, francés y luxemburgués. Y después se habla mucho inglés también, hace 20 años cada vez más. Y mucho portugués también, porque hubo una gran inmigración de portugueses en Luxemburgo.
RELIF:
¿Nos podés contar un poco cuáles son los desafíos de trabajar en la radio?
Franziska:
Sí, creo que en Luxemburgo es muy complicado este tema de las lenguas, porque es siempre un tema constante en todos los lados, sobre todo en el ámbito de la educación es muy complicado. Los niños cuando van a la escuela, en la primaria y también en el jardín hablan solo luxemburgués. Entonces todos los niños tienen que aprender el luxemburgués. Para los que crecen en familias portuguesas o italianas, o de otras nacionalidades y lenguas, es un poco complicado. Después en la secundaria tienen clases solo en francés y alemán, y entonces tienen que aprender todos los tres. Antes el luxemburgués era solo una lengua hablada, no se escribía. Desde los años 80 hay una ley para promover el idioma y desde ahí empezaron a hacer investigaciones lingüísticas sobre la lengua y a introducir reglas de cómo se escribe, de cómo se habla, y desde entonces el luxemburgués está más presente. Ahora ya se escribe mucho en las escuelas, pero todavía todos los textos legales, los documentos administrativos y todo esto están en francés. Y los medios muchos son en alemán, no hay muchos programas de televisión en luxemburgués. Entonces, en las escuelas hablan todos los tres idiomas y tienen que hacerlo. El francés y el alemán todavía se ven como más prestigiosos. En las escuelas ya empiezan a enseñar, a dar más clases en luxemburgués, pero todavía en la secundaria el alemán y el francés son las lenguas dominantes, digamos. Entonces, para niños que crecen en familias donde no se habla ninguno de estos idiomas es muy difícil. Sobre todo… si no son fuertes en francés, después no son fuertes en matemáticas, porque tienen que hacer matemáticas en francés. Entonces esto crea una desigualdad bastante grande. Pero también son muy conscientes de ese problema en el gobierno, el Ministerio de Educación, y quieren buscar soluciones, pero también quieren que todos los niños aprendan todos los idiomas. Y esto es muy complicado. También en el mercado laboral es muy complicado, porque hay gente que viene del exterior que tiene que hablar muchos idiomas para ser capaz de trabajar, a veces en trabajos con un sueldo muy bajo, que son muy básicos y no necesitan mucha formación. Y también en todos los trabajos del Estado, como empleado del Estado, tienen que hablar todos los idiomas. Y esto es un obstáculo para entrar en este mercado.
En la radio nosotros intentamos ser muy abiertos para los idiomas, porque es lo que hacemos, lo que queremos hacer. Pero a veces también es un poco complicado, porque como editora en jefe es mi trabajo y mi responsabilidad saber lo que ponen en la radio y controlarlo también. Si alguien un día viene a acusarnos porque hay incitación al odio en la radio, o si hay comentarios racistas, homofóbicos o algo, yo soy la persona responsable, pero no siempre entiendo lo que ponen en la radio (se ríe), no entiendo el árabe. Entonces es un gran desafío. Tengo que encontrar un compromiso, porque es imposible controlarlo todo. También somos una radio que no tiene muchos recursos. Nos arreglamos como podemos, pero no podemos emplear una persona que solo controle los programas multilingües, y entonces este es un problema. Pero bueno, le damos mucha confianza a la gente y hablamos mucho, estamos en intercambio todo el tiempo para por lo menos estar seguros de que acordamos un poco sobre lo que se puede, lo que queremos decir a la gente. Y también, en la radio, en el cotidiano, normalmente hablamos todos en inglés. Esto también funciona, aunque para algunos tampoco es la mejor opción, porque no todos son muy fuertes en idiomas. Entonces sí, para mí funciona, para muchos funciona, para la mayoría funciona, pero para algunos, menos, digamos.
RELIF:
Respecto a tu visita en la Argentina, ¿cuál es la razón que te trajo al país? ¿Cómo te recibieron? ¿Querés contarnos un poco sobre eso?
Franziska:
La radio es parte de un proyecto internacional que se llama ReDes_Ling, que se traduce como Resistir la Desigualdad Lingüística. Este Proyecto viene de la Universidad Autónoma de Madrid, ellos lo coordinan y nos invitaron a participar porque tenemos todos estos idiomas en la radio. Entonces acá en Argentina también hay tres organizaciones que participan, el CELES de la UNSAM y dos organizaciones en Chaco, una que es el Consejo Nativo de la Mujer Indígena del Chaco, el CONAMICH y el Wichi Lhomet, que es una una organización que da apoyo a las comunidades lingüísticas de wichi en el norte del Chaco. Entonces trabajamos juntos con estas organizaciones. Ellos estuvieron en Luxemburgo en junio, trabajamos sobre el tema de cómo los medios de comunicación pueden ser herramientas para reducir la desigualdad lingüística. Yo ahora estoy acá para continuar este tema un poco. La semana pasada en el Chaco las chicas del CONAMICH lanzaron un proyecto de streaming para las voces indígenas del Chaco que se llama “Nuestras Voces”. Y esta idea nació en Luxemburgo colaborando. Entonces estoy muy contenta de estar acá justamente en este momento, y también las compañeras del CELES. Es muy lindo de ver.
RELIF:
¿Te deparan otros viajes por Latinoamérica?
Franziska:
Sí, sí, espero que el año que viene pueda ir a México. Y hay dos chicas de Colombia que vienen a Luxemburgo también y que trabajan en una cooperativa de agricultura.
RELIF:
Qué importante realmente, porque en Argentina hay como todo un mito de que todos hablamos español y no hay otra lengua. Y hay muchas comunidades en las que se habla solamente la lengua de la comunidad y quedan muy aislados y con muchas restricciones para acceder a sus derechos.
Franziska:
Esto lo vi también, estuvimos en escuelas allá, y en la primaria tienen asistentes bilingües, pero en la secundaria ya no. Entonces en la primaria la mitad de los chicos son wichi allá en El Sauzalito. Y en la secundaria hay como tres por clase, porque ya no entienden. También hay mucho racismo. Entonces no se sienten muy bien en las escuelas. Pero la realidad es que no están creando un ámbito que sea justo para estos jóvenes. Lo que me fascina de este proyecto también es ver cómo las dificultades son similares en lugares tan distintos como Luxemburgo y Chaco, hay cosas que se repiten. Hablando con los chicos de allá de las escuelas, también había cosas que ellos dicen: “Sí, sí, esto pasa también acá”, como problemas en la educación, pero también, no sé, en la sociedad, digamos.
RELIF:
Ya volvés a Luxemburgo, ¿cómo sigue este proyecto?
Franziska:
Ahora estamos en el segundo año del proyecto, y todavía faltan dos. Y ahora, hasta ahora, en el primer año y medio, hicimos muchas cosas más teóricas, más de reflexionar un poco sobre qué es la desigualdad lingüística. Armamos un glosario donde todos los participantes del proyecto podían decir un poco qué quiere decir la desigualdad lingüística para ellos. Porque sí hay definiciones académicas, pero en la realidad de la gente muchas veces es distinto. No sirven mucho las definiciones. Y esto también me gusta mucho del proyecto, porque no es solo académico, sino que combina un poco el trabajo académico, la perspectiva de la lingüística, con el activismo y la realidad de la gente que vive estas realidades y estas desigualdades lingüísticas. Entonces este año hicimos un poco más de la fase de concepción y de desarrollar actividades que se puedan implementar después. La idea de los próximos años es implementar estas actividades y probablemente también cambiarlas un poco, adaptarlas un poco a las necesidades reales y ver cómo funcionan. Actividades que desarrollamos juntos en distintos países también. Entonces hicimos talleres, mesas redondas, pero también otras formas de actividades que se pueden implementar en la sociedad.
RELIF:
Más allá del proyecto y lo que motivó tu viaje acá en el país, ¿qué te atrajo de la Argentina? ¿Cómo te está resultando el viaje por el país?
Franziska:
Lo que vi allí en el Chaco, sobre todo en la parte más rural del Chaco, me impresionó mucho. Es una región muy linda, porque tiene el bosque, el monte y todo esto. Pero también es muy difícil para la gente que vive allá. Para mí es un poco incomprensible que la gente de acá no sepa nada de esto y que no haga nada para ayudar, porque las personas con quienes hablé allá me dicen que no tienen para comer, no tienen dinero ni para el pan para sus hijos. Y después hubo una protesta en Villa Río-Bermejito hace dos semanas porque cortaron las pensiones a gente que ya no tiene nada, que tienen solo estas pensiones y ahora no tienen nada. Tampoco tienen acceso al sistema de salud porque no hablan el idioma y estas cosas. La Argentina es un país que en la perspectiva del mundo, en la vista de los europeos es muy desarrollado, pero que también tiene mucha pobreza.
RELIF:
Ahí también pensaba qué importante lo de la comunicación porque un problema acá muy grande es que cualquier provincia en la que estés saben cómo está el clima en Buenos Aires, saben si hay un corte en Av. Corrientes. Pero muchas veces las protestas que hay o los problemas que hay en distintos lugares del país no es información que se sepa. Incluso en las mismas provincias muchas veces saben más lo que pasa en Buenos Aires de lo que está pasando ahí. La posibilidad de que tengan el stream también les permite comunicar todo eso que los medios hegemónicos invisibilizan o no muestran.
Franziska:
Sí, esa también es la idea.
RELIF:
Cuando te presentaste dijiste que tu formación era muy diversa, que es cierto, pero a medida que fuiste hablando tu interés siempre está en lo comunitario. Parece muy orgánico todo y tenés una mirada muy sensible de observar cómo está la comunidad y cómo se podría integrar mejor esa comunidad. ¿Qué proyecto te gustaría hacer si pudieras? Imaginá que no tenés limitación, ¿qué te gustaría hacer?
Franziska:
Bueno, hay dos cosas: una cosa que voy a hacer y otra cosa que es más como un sueño, un poco. Empiezo con la utópica: antes de empezar en la radio quería crear un medio comunitario en Luxemburgo y todavía tengo un poco la idea de hacerlo, que sería como un espacio en la ciudad donde la gente pueda venir y apropiarse del espacio. Crear como un café o un centro cultural donde haya eventos, pero que al mismo tiempo sea un medio, como una revista en línea o algo donde la gente venga y escriba y haga cosas. Pero creo que es un poco difícil porque la gente no participa solo por sí misma. Esa es mi experiencia, siempre necesitas darles algo, crear un encuadre que sea un poco más formal de alguna manera, donde la gente sepa “esto es lo que tengo que hacer y estas son las horas cuando puedo venir” y ese tipo de cosas. Y tampoco he conseguido obtener fondos para esto y entonces, por ahora, no estoy haciéndolo. Pero hace un tiempo ⎯esto que voy a decir ahora es un excurso⎯, había un grupo del que formé parte también, que creó un newsletter europeo que se llama The European Correspondent, que es un medio comunitario también y tiene corresponsales en todos los países de Europa. Yo soy la corresponsal de Luxemburgo, pero está formado sobre todo por estudiantes de periodismo que participan en modo voluntario escribiendo artículos para este newsletter cada semana. Ahora ellos reciben muchísima plata de la Unión Europea y pueden pagar a todos los corresponsales. Este es un proyecto que me gustó muchísimo y del que todavía participo. Y una cosa que espero que voy a hacer con la radio en 2027, es como una radio itinerante en Luxemburgo. Porque hacemos muchas veces outdoor broadcast. Entonces, sobre todo en verano, vamos a lugares al parque o plazas en el centro, o a otras asociaciones o festivales, para crear un programa de radio en directo. Y la idea es que la gente venga y participe también. Pero lo que sucede es que no vienen. La gente siempre mira de lejos, a ver qué pasa y luego se van. Creo que sería diferente si no estamos solo un día, sino un mes. Entonces, las personas el primer día pasan, el segundo día pasan, a lo mejor con una distancia un poco más chica, y el tercer día van a decir “hola”. Y el cuarto día a lo mejor dicen: “¿Pero qué hacen acá?”. Y la idea es tomar espacios que estén vacíos, porque hay muchas tiendas que están vacías en el centro de Luxemburgo, porque nadie puede pagar el alquiler porque son muy muy altos. La idea sería esto de crear este estudio en un espacio vacío, en los barrios. Hay 24 barrios, entonces la idea sería ir cada mes a un barrio y crear como un programa de ese barrio, que la gente de allá, los residentes, puedan hablar de las cosas que les ocupa, las necesidades, pero también de lo que piensan y todo esto. Y que despacito vengan a acercarse y a crear un día este programa regular de los barrios. Pero antes creo que tenemos que hacer mucho trabajo de hablar con la gente y de crear estas relaciones. Creo que sería muy, muy lindo de hacer. Voy a hablar con la municipalidad, a ver si me dan plata para esto. Porque necesitamos una persona que esté allá cada día haciendo solo esto.
RELIF:
Y si tuvieras que darle un consejo a alguien que está interesado en estos temas o en el estudio de plurilingüismo, ¿se te ocurre algo que podrías decirle desde tu experiencia?
Franziska:
No sé, creo que es un poco difícil porque acá en teoría hay solo un idioma en Buenos Aires, pero no. Creo que un consejo sería que a veces uno tiene que ser un poco más abierto a no seguir muchísimo las reglas. Creo que sobre todo en el ámbito académico siempre todo tiene que ser muy detallado y muy justo, y cada palabra todo tiene que ser muy exacto. Y creo que no funciona así en las lenguas en general, porque si se tiene miedo de cometer errores, no vas a conseguir hacer nada. Y eso es lo que pasa también en la comunicación con otras comunidades, porque mucha gente hace muchas cosas de manera distinta a como las hace uno. Yo en Chaco tuve que habituarme mucho a este ritmo de la gente, que para mí es como: “¿Dijimos que empezamos hace dos horas y qué pasa?”. Y creo que se trata solo de otra cultura, es normal. Entonces, a lo mejor, mi modo de actuar de que empezamos a las 2, cuando decimos que empezamos a las 2 no es universalmente justo. Tampoco mi idioma es el idioma justo. Y esto se ve también con los dialectos y todo. ¿Tienen menos valor los dialectos porque no son justos? Creo que es importante ser abierto a las diferencias, a las cosas distintas de los otros, de las comunidades culturales, pero también de las comunidades de lengua. Y aceptar que vos no tenés la respuesta justa para todo, aunque el profe lo dice.
RELIF:
Muchísimas gracias, la verdad que fue un placer enorme. Gracias por darnos tiempo para conocerte un poco más.
Franziska:
Gracias a ustedes.