Usar la IA para encender el ingenio: una entrevista con las autoras de Inteligencia Artificial: 26 preguntas y respuestas

Por Yamila Rubbo, Ailín Franco Accinelli y Laura Ramírez

Nota: A pedido de las entrevistadas, se emplea el masculino genérico en tanto señalan que aunque respaldan formas de expresión que fomenten la igualdad de género, aún no hay consenso unívoco sobre alternativas más inclusivas para dar cuenta de ello. En este texto se utilizará la forma masculina tradicional como genérica con el objetivo de facilitar la fluidez de la lectura.

El libro Inteligencia Artificial: 26 preguntas y respuestas, escrito por las Doctoras Guadalupe Alvarez, Lourdes Morán y Gilda Difabio de Anglat fue publicado por la editorial El Ateneo en el 2025. En este texto sus autoras se preguntan y responden acerca de los desafíos y las potencialidades de la inteligencia artificial (IA) para la educación. En un contexto en que estas tecnologías son cada vez más utilizadas por las juventudes y en que los docentes tenemos más interrogantes que certezas, nos pareció que lo mejor era seguir preguntando.

Como las tres tienen un largo recorrido en la relación entre la educación y la tecnología, queríamos saber: ¿cómo surge esta idea o esta necesidad de escribir un libro sobre IA?

Guadalupe: En principio, recordemos que el campo de la IA, si bien tiene sus inicios a mediados del siglo pasado, casi con internet, se populariza recién en el 2022 a partir del uso masivo del ChatGPT. Cuando eso sucede, se empezó a utilizar IA, sobre todo ChatGPT, en prácticas de diferentes esferas de la actividad humana. En este contexto notamos que muchos usuarios de redes sociales y profesionales del mundo educativo comenzaron a hablar sobre el tema e incluso a dar recomendaciones acerca de formación en IA. En ese momento decidimos que nosotras también teníamos que generar una voz que derivara de nuestra actividad científica y de nuestras prácticas pedagógicas.

En términos de investigación, veníamos trabajando en lecturas y escrituras académicas y en enseñanza de estas prácticas. Además, siempre nos había interesado la mediación tecnológica, en particular la educación virtual. Por eso, apenas la IA se masificó, interpeló nuestro trabajo, y empezamos a leer y a interrogarnos sobre el tema. Nos preguntábamos, por ejemplo, ¿cuál es el rol que va a tener la IA en las instituciones educativas, en la escuela, en la universidad?, ¿cómo podemos emplearla o proponer usarla de manera ética, crítica, responsable?, ¿cómo utilizarla en la lectura y la escritura, y en la enseñanza de estas prácticas? Estábamos reflexionando sobre estos interrogantes, para los cuales todavía no tenemos respuestas definitivas, cuando surgió la oportunidad de hacer este libro.

Para nosotras era importante que la obra atendiera a las necesidades de maestros y profesores, que en muchos casos ya estaban movilizados por el tema porque los estudiantes habían empezado a utilizar IA por iniciativa propia. Dado que el libro forma parte de una colección que se configura a partir de preguntas y respuestas, el primer paso fue definir las preguntas, que determinamos en función de las inquietudes docentes. Después de mucho diálogo entre nosotras y con la editora del libro, armamos el contenido de las respuestas explorando tecnologías, buscando bibliografía y relevando testimonios docentes.

Así, si ustedes abren el libro, van a ver tres grandes partes. La primera es una aproximación a la IA. Partimos de la base de que no necesariamente todos los docentes la conocen, por lo que formulamos respuestas a preguntas sobre los aspectos básicos: ¿qué es la IA?, ¿cómo se construye una tecnología basada en IA?, ¿cuáles son las tecnologías disponibles para poder ser utilizadas en el aula? Hacemos mucho énfasis en plantear que la IA no se reduce a ChatGPT, sino que hay múltiples aplicaciones. También abordamos sus desafíos y riesgos para el ámbito educativo, entre otras cuestiones.

En la segunda parte el foco está puesto en la práctica pedagógica. Pensamos en cómo introducir IA en relación con los niveles educativos, las áreas y las asignaturas, y algunas problemáticas específicas, como la lectura y la escritura. En relación con el nivel inicial, respondemos algunos interrogantes esenciales: ¿cuáles son los riesgos de integrar IA en el nivel?, ¿cómo trabajar con niños tan pequeños, si es que tenemos o queremos hacerlo?, ¿cómo promover la imaginación y la creatividad en estos casos? Con respecto a las escuelas primaria y secundaria, nos centramos en las áreas y las asignaturas (Lengua, Matemática, Ciencias Sociales, Enseñanza del idioma, entre otras), y reflexionamos sobre los contenidos que se modifican en tiempos de IA, las múltiples herramientas disponibles y los modos de incorporarlas en la práctica docente y en las actividades pedagógicas.

Finalmente, en la tercera parte nos centramos en dimensiones esenciales del ámbito educativo reflexionando acerca de cómo están interpeladas por la IA. Pensamos en el rol de docentes y estudiantes, y en las formas de promover la capacitación, formar para un uso responsable, modificar estos roles, así como en algunas cuestiones que en el momento de elaboración del libro se planteaban como venideras y ahora ya están en curso. En definitiva, el libro está pensado en preguntas y respuestas para presentar de manera clara un diálogo entre inquietudes docentes, cuestiones fundamentales relativas a la IA y posibles integraciones críticas de esta tecnología en la práctica pedagógica.

En el libro hay mucha información y muchos datos muy interesantes, y queríamos saber cuál o cuáles fueron los que más les llamaron la atención, y si nos quisieran contar un poco de cómo fue el proceso de acercarse a estos datos, el proceso investigativo mediante el cual arribaron a toda esta información.

Guadalupe: Antes de hablar acerca de los datos más interesantes y llamativos, es importante explicar cómo confeccionamos la obra que acabamos de describir. Primero, buscamos bibliografía y la sistematizamos, lo que nos permitió establecer un diálogo inicial entre tecnología y educación. Después, nos familiarizamos con tecnologías, tanto algunas que veníamos usando como otras nuevas. Además, y lo más importante, relevamos testimonios docentes, para lo cual desplegamos estrategias que solemos poner en juego en nuestras investigaciones. Trabajamos con maestros o profesores de todos los lugares del país, de distintas áreas y disciplinas.

Uno de estos testimonios nos sorprendió mucho: se trata de la propuesta de Karen López, una estudiante de la Universidad Nacional de General Sarmiento que actualmente se desempeña como profesora de Lengua y Literatura del partido de Moreno. Esta docente diseña una secuencia sobre el tema de la vanguardia para los últimos años de la escuela secundaria proponiendo a los alumnos usar IA a partir de los conceptos estudiados sobre dicho movimiento artístico. Para ello, deben solicitar a tecnologías que produzcan imágenes vinculadas a algún movimiento o artista de vanguardia. Inicialmente, esta profesora les enseña qué tecnologías resultan útiles y también cómo armar los prompts; después, va pasando por los grupos y, de acuerdo a los modos en que los estudiantes elaboran los prompts y evalúan las producciones, identifica si han estudiado. Los que no han estudiado difícilmente logran armar un buen prompt, mientras que quienes sí han estudiado cuentan con muchísimas herramientas conceptuales para interactuar bien con el sistema e incluso en ocasiones reconocen el poder que les otorga ese saber para el uso más efectivo de la herramienta.

También nos llamó la atención otro momento relatado por Karen en el que un grupo de estudiantes intenta generar una imagen relacionada con la obra de mujeres vanguardistas. Para ello, le piden a la IA una producción que tenga que ver con el estilo de alguna artista mujer y varias tecnologías indican que no pueden responder al pedido puesto que no cuentan con información relacionada. Aparece aquí un sesgo de género y los estudiantes lo vivencian a través de una actividad concreta que ellos mismos realizan. Finalmente, como broche de oro, todo el grupo participa de la Feria de Ciencias donde realizan muchas actividades vinculadas a la IA. Este testimonio nos gustó, nos interesó e incluso nos hizo repensar todo lo que estábamos proyectando para el libro.

Al comienzo del libro comentan que todos los avances tecnológicos implicaron una revisión del lugar de la educación. ¿Sienten que la IA es un caso distinto? ¿Cuáles serían sus particularidades?

Lourdes: Hay varias cuestiones para ir marcando en este escenario. En realidad, cada avance y cada desarrollo tecnológico —como la imprenta, la radio, la televisión, e incluso Internet y la masificación de su uso— han planteado una revisión de la educación y la han obligado a repensarse. En ese sentido, la IA no es la primera tecnología que interpela a la escuela y que visibiliza algunos métodos, prácticas o desarrollos que no están resultando. Sin embargo, también tiene algunas particularidades que vuelven este escenario un poco diferente.

En primer lugar, es una tecnología distinta. Lo novedoso es que esta tecnología ahora produce: genera textos, audios, videos, simulaciones. Y esta situación de una tecnología produciendo es nueva, es algo a lo cual antes no nos enfrentamos. Así impacta en prácticas que históricamente fueron consideradas el núcleo del trabajo escolar, como escribir, investigar o resolver problemas. Una segunda cuestión es que esta tecnología reconfigura la relación entre las personas y el conocimiento. La IA dialoga con nosotros en lenguaje natural. Entonces hay otro tipo de acercamiento al conocimiento. Un tercer punto es la velocidad y el carácter transversal de la IA en estos campos.

Ahora bien, si estas tres cuestiones marcan una diferencia respecto de otras tecnologías, lo que nosotras sostenemos es que la pregunta de fondo sigue siendo pedagógica. En ese sentido, es una tecnología más. Desde el campo educativo entendemos que es una tecnología nueva que irrumpe, que nos obliga a redefinir y a pensar muchas cosas, pero lo que sigue en el centro es lo educativo. En el libro insistimos en esto: la IA no va a educar sola. Es una tecnología que nos desafía profundamente y que probablemente ponga patas para arriba muchas de las formas de enseñanza que venimos desarrollando. Pero ahí sigue estando el docente, con la responsabilidad de formar en conciencia, de promover una mirada crítica, ética y creativa. Creo que, en definitiva, lo que nos desafía es volver a pensar la educación.

Nos venían comentando que trabajaron para los distintos niveles educativos, y cuáles son algunos de los desafíos que los docentes se encuentran tanto en las aulas como en las salas. ¿Podrían dar algunas recomendaciones para docentes de cada nivel? ¿Sienten que en todos los niveles fue similar o hubo algunos que usaban mucho más la IA o, que había más rechazo?

Guadalupe: Justamente una pregunta del libro brinda recomendaciones que, según planteamos, no funcionan como recetas, sino que requieren ser puestas en diálogo con el acervo que cada docente va adquiriendo en su práctica cotidiana. Se trata de la pregunta 23: “¿Cómo preparar a los estudiantes para utilizar IA de manera responsable?”. La respuesta a este interrogante retoma el testimonio de un docente universitario a cargo de una materia en una carrera virtual sobre Filosofía de la Educación, en la cual se toma examen escrito sincrónico a casi 200 estudiantes.

En principio, generar consignas que enfaticen los procesos sobre los resultados. Por otra parte, es importante fomentar entre los estudiantes la reflexión sobre la propia práctica, sobre el accionar con la IA. Además, sugerimos promover habilidades de análisis de la producción que generan las IA. Después, es fundamental articular distintos métodos de trabajo: no quedarnos con que solo tienen que usar la IA; se la puede utilizar en algún momento del proceso y combinarla con otras modalidades de intervención. Asimismo, es esencial plantear discusiones acerca de aspectos diversos de la IA, desde cómo se desarrolla hasta qué cuestiones éticas plantea, qué problemas ambientales.

¿Por qué serían tan importantes recomendaciones como las expuestas? En contextos educativos, en particular en el nivel secundario y universitario, se siente mucho la irrupción de la tecnología, no necesariamente por la novedad del instrumento, sino por la práctica de los estudiantes que usan IA independientemente de las indicaciones pedagógicas. Así, los docentes necesitan formación tanto para pensar diseños, confeccionar actividades y elaborar contenidos como para decidir qué hacen con los usos que realizan los estudiantes de IA sin que ellos se lo hayan pedido o aun cuando lo hayan desalentado o prohibido.

Lourdes: Agrego que en el nivel inicial también aparece cierta preocupación por lo tecnológico, con la intención de resguardar ese espacio para el juego y para otros aprendizajes que son fundamentales en esta etapa. En ese marco, la IA no se presenta como un tema problemático en relación con la enseñanza de los estudiantes, sino más bien como una herramienta de apoyo para los docentes.

Ahora les queríamos preguntar si ustedes usan IA tanto para la docencia como para la investigación, y cómo fue incorporarla.

Gilda: Nosotras usamos mucho la IA. Primero porque nos hemos inmerso en este universo para todo este proceso de probar y experimentar las distintas herramientas. Vamos a centrarnos en la lectura y la escritura de textos académicos y científicos. Al respecto hemos publicado un artículo, en la revista Praxis Educativa de la Universidad Nacional de La Pampa, en el cual analizamos varias de estas herramientas que son útiles para la lectura y las escrituras tanto de exploración como de comunicación, algunas multitasking y otras herramientas específicas.

En nuestro trabajo con estudiantes, sobre todo en los cursos de posgrado, les proponemos las tecnologías que nosotras empleamos y probamos: un itinerario posible para desarrollar estas prácticas letradas con asistencia de la IA y acompañar cambios con respecto a estas prácticas letradas. Proponemos pensar, probar y emplear herramientas para la búsqueda y el mapeo de la bibliografía, para el trabajo de síntesis bibliográfica y para la comparación y sistematización. En estas propuestas priorizamos las herramientas gratuitas o que tienen funcionalidades gratuitas de interés. Para las etapas iniciales, podemos recurrir, por ejemplo, a Semantic Scholar, que es una plataforma de acceso gratuito. Usamos también Perplexity, que tiene la ventaja de combinar tanto las funcionalidades de un motor de búsqueda con un modelo conversacional.

En las etapas intermedias (cuando ya hemos definido el problema de investigación con claridad y necesitamos mapear la bibliografía), utilizamos varias. Entre ellas, Open Knowledge Maps, que es de acceso totalmente gratuito. Es necesario elaborar un prompt de mínima palabra y que exprese de modo muy claro el objeto de estudio, porque es la única manera de que nos arme el mapa a partir de 100 documentos. También Paperguide resulta útil porque es una herramienta con una interfaz muy intuitiva y muy amigable para hacer búsquedas. Empleo Consensus, cuya desventaja es que busca solo literatura en inglés, pero la interfaz se puede colocar en español. La ventaja es que reúne literatura científica con indexación en revistas y referato por pares. Usamos también Epsilon, que promete compactar 20 horas de investigación en 20 minutos. En Epsilon, por ejemplo, efectuamos una búsqueda sobre la lectura mediada por IA, y arrojó más de 65 artículos en inglés, en español y en portugués.

Para el mapeo también se dispone de la díada Research Rabbit y Connected Papers. Ambas tienen la lógica de encontrar, a partir de un artículo de partida, cuáles son los textos que ese artículo cita y cuáles son los que son citados después. En las etapas avanzadas de la investigación bibliográfica, Inciteful habilita adentrarse en un corpus en profundidad. También Litmaps es muy útil. Para la síntesis, es frecuente el empleo de ChatPDF y ChatDOC. Uso mucho SciSpace, que hace de todo: provee un gestor de texto y un parafraseador, produce las citas bibliográficas con la opción de distintos formatos, por ejemplo APA 7.

Lourdes: Hay que entender que las interacciones con generadores como ChatGPT se van acumulando y, en cierto modo, van configurando un perfil de uso cada vez más ajustado a lo que uno le va solicitando. Más que pensar que la IA aprende, podríamos decir que se vuelve más ajustado nuestro uso. A medida que uno interactúa, va afinando los pedidos, encuentra mejores formas de formular preguntas, reconoce qué tipo de respuestas obtiene y cómo mejorarlas. Hay como un proceso de apropiación por parte del usuario. En definitiva, lo que se va afinando no es la inteligencia de la máquina en relación con una persona, sino la relación entre el usuario y la herramienta.

Guadalupe: También tenemos que ver qué compartimos, ser cuidadosos respecto de si vamos a subir un documento inédito propio o de otra persona. De hecho, las mismas empresas tecnológicas nos avisan que usarán nuestros datos e interacciones aun cuando en ocasiones no queda tan claro para qué. Coincidimos, en este sentido, con Daniel Innerarity, quien plantea que las cuestiones de privacidad no se van a resolver por decisiones individuales, sino que requieren políticas y control de organismos internacionales y gobiernos.

En el libro comentan que la formación docente en el área debe ser liderada por los ministerios de educación. ¿Saben si se están llevando a cabo adelante programas al respecto, sea desde el área de Secretaría de Educación o desde otros ámbitos?

Lourdes: Bueno, desde 2025 la Secretaría de Educación viene impulsando el Programa Argentino de Innovación de la Educación con Inteligencia Artificial, que es PAIDEIA. Este programa tiene como foco justamente analizar qué está pasando con la IA en el campo educativo y, a partir de ahí, orientar su incorporación de manera pedagógica y no meramente instrumental. En ese marco, se están trabajando distintas líneas: por un lado, la formación docente; por otro, el análisis de herramientas de IA aplicadas a los distintos niveles educativos; y también la producción de contenidos y recursos que se ponen a disposición de las instituciones.

Como somos un país federal, cada Ministerio de Educación jurisdiccional toma sus propias decisiones. Hay provincias como Misiones, Santiago del Estero, Tucumán o Córdoba que ya están desarrollando programas de formación docente en IA. Mendoza, por ejemplo, tiene una trayectoria muy sólida en educación digital. El desafío es cómo articular todo eso. Sería ideal que tanto a nivel nacional como jurisdiccional se pudiera avanzar hacia una lógica más integrada, más sistémica. En definitiva, avanzar hacia una mayor articulación entre jurisdicciones, entre niveles y entre actores —Estado, universidades, docentes, desarrolladores— podría contribuir a construir una formación más integral, más sostenida en el tiempo.

Algo que nos generó mucha inquietud fue el uso irreflexivo de la IA. Y esto nos lleva a preguntarnos, por un lado, acerca de si los docentes tenemos la formación para acompañar este proceso y, por otro lado, los riesgos que esto implica para la formación de los estudios.

Gilda: En línea con los planteos que venía haciendo Luli, hay una necesidad de la formación del docente en aspectos no solo técnicos, sino también pedagógicos y éticos. Los docentes tenemos que conocer y comprender cómo funcionan estas herramientas, qué procesos automatizan. NotebookLM, por ejemplo, es muy claro que utiliza sus abstracts, es útil, aunque quizás es una síntesis un poco superficial. Convengamos que la IA vino para quedarse, entonces será necesario incorporarla de alguna manera en las dinámicas áulicas. Tal vez, se puedan pensar módulos cortos, accesibles, incorporados al calendario institucional, de modo tal que se implementen en la propia institución para promover este diálogo entre profesión, docencia y tecnología.

Para ponderar estas experiencias previas y también el interés en seguir profundizando en esta capacitación, es posible tomar como base la guía Edutec. Es una guía patrocinada por el BID, de acceso gratuito, con la que podemos autoevaluar nuestras competencias digitales.

Podemos señalar tres núcleos temáticos o ejes. Por un lado, el conocimiento de nociones básicas, el repertorio disponible, las aplicaciones pedagógicas, los desafíos, los retos, pero también sus beneficios. Un segundo eje remite a las habilidades pedagógicas necesarias a fin de diseñar estrategias didácticas que incorporen IA de manera significativa y genuina. Luego, cuáles son esas competencias que necesitamos para gestionar áulicamente la IA. Por supuesto siempre desde una mirada ética y atravesado por el trabajo colaborativo.

Lourdes: Añado un detalle: el uso irreflexivo de la IA justamente muestra la necesidad de esta formación, pero también de poder mirar otras dimensiones. No alcanza solo con conocer la herramienta; implica también un cambio en el lugar del docente, en el rol que asume dentro de la situación educativa. Si el docente se posiciona como mediador, como orientador en el uso de la tecnología, en diálogo con enfoques de metodologías activas, el rol cambia. Y en ese marco, el uso de la IA también se transforma: deja de ser un uso automático o superficial y pasa a ser un uso más reflexivo. En el fondo, de lo que estamos hablando es de repensar el modelo pedagógico desde el cual enseñamos y aprendemos.

Entre que terminaron el libro y el día de hoy, ¿hubo alguna herramienta o algún aspecto de la IA que surgió o que no fue incluido en el libro y que les hubiera gustado incluir?

Gilda: Los sistemas de IA se multiplican en un ritmo aceleradísimo. González Torres, un investigador peruano, publicó en 2025 un editorial sobre el uso de la IA en la producción de artículos científicos en el que señala que en este momento se dispone de más de 24.000 herramientas de IA agrupadas en 300 categorías, o sea, es imposible mantenerse al día. Por eso quisiéramos intentar una reflexión a dos niveles. Por un lado, pensar las pedagogías para enseñar y aprender en tiempos de IA y, por otro lado, acompañar cambios en las prácticas letradas desde la IA. Esto ha dado lugar a dos producciones nuevas. La primera es un libro que está en prensa también en Editorial El Ateneo, que se titula Pedagogías emergentes. La otra es un libro sobre la asistencia de la IA en las prácticas letradas, en la lectura y la escritura de textos académicos y científicos, que será publicado por la editorial Tilde. Por lo contrario, lo tendría que encender. A mí me ha puesto en un desafío, el de encender este ingenio para dar respuesta a todas esas dificultades que a veces se me generan.

Guadalupe: En realidad, estas palabras derivan de la idea de un psicólogo alemán llamado Gerd Gigerenzer, para quien no tenemos que pensar menos porque están las tecnologías, sino, al contrario, usar más que nunca nuestro cerebro en función de que existen estas nuevas herramientas.

Lourdes: Y también aparece con fuerza esta idea de que enseñar sigue siendo —y va a seguir siendo— un acto profundamente humano. Porque no se trata solo de transmitir información, sino de interpretar situaciones, acompañar procesos y construir vínculos con los estudiantes. La tecnología puede imitar ciertos aspectos, como explicar o sintetizar, pero no puede reemplazar ese encuentro entre las personas y el conocimiento. Por eso, más que un reemplazo, lo que hay es una reconfiguración. La tecnología desafía y amplía la enseñanza, pero en el centro sigue estando ese vínculo humano que es propio de educar.

Guadalupe: También quería destacar una cuestión que atraviesa la entrevista desde su inicio. Este autor convoca a que los cientistas de las Ciencias Sociales y Humanas nos comprometamos con el estudio de la IA porque tenemos mucho para aportar. Realmente los científicos sociales y humanistas tenemos mucho para aportar, cada uno desde sus objetos de estudio, acerca de la incorporación de IA en la educación y en otros campos de la vida humana.

Muchas gracias. ¿Qué repercusiones tuvo el libro hasta ahora? Ustedes ponen en el libro a disposición su correo para que las contacten, ¿han recibido comentarios de lectores?

Lourdes: Tuvimos muchísima repercusión. En primer lugar, de docentes que se acercaron a nosotras para contarnos que leyeron el libro y que se sintieron representados en las preguntas. Encontraron ideas, reflexiones, experiencias que los ayudaron a repensar sus prácticas, y eso para nosotras fue muy significativo. También hubo bastante repercusión en el mundo académico. Nos invitaron desde distintos espacios a conversar sobre el libro, a presentarlo, a discutir sus ideas. Estamos muy contentas porque el libro logró dialogar con perfiles muy distintos: desde docentes de escuela hasta investigadores o académicos.

Gilda: Querría agregar justamente que fue muy útil para nosotras la mirada de la editora, de Elena Lucchetti, porque ella tiene mucha experiencia con docentes, y esa mirada de la editora que maneja las necesidades, las inquietudes de los docentes, ha sido para nosotras central en este trabajo colaborativo.

Guadalupe: También esperamos que el libro siga teniendo sus repercusiones en tanto para nosotras representó una instancia de mucho aprendizaje. Por un lado, nos permitió sistematizar cuestiones que veníamos leyendo sin profundizar en medio de tanta vorágine. Por otro lado, nos brindó la oportunidad de estar a cargo de cursos de formación docente, en los cuales tuvimos acceso a un montón de nuevas experiencias, a partir de las cuales aprendemos y seguimos nutriéndonos acerca del uso pedagógico de la IA.

Las entrevistadas

Guadalupe Alvarez
La Doctora Guadalupe Alvarez es profesora de la Universidad Nacional de General Sarmiento e investigadora del CONICET, especializada en pedagogías de la lectura y la escritura académicas mediadas por tecnologías digitales e inteligencia artificial (IA). Su trabajo más reciente se centra en los modos de integrar tecnologías digitales e IA en propuestas educativas orientadas a favorecer actividades de lectura y escritura en la universidad.

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Lourdes Morán
La Doctora Lourdes Morán se dedica al estudio de la enseñanza universitaria mediada por las TIC. Analiza las configuraciones didácticas presenciales, sus transposiciones a entornos virtuales y las estrategias propias de la docencia y tutoría virtual. Desde un enfoque cualitativo, investiga experiencias formativas blended y en línea. Con base en la generación conceptual y la construcción teórica desarrollada con corpus, desarrolla criterios de formación en competencias epistémico-digitales, que contribuyen a la formación docente de nivel superior.

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Gilda Difabio de Anglat
La Doctora Hilda (Gilda) Difabio De Anglat es investigadora, dirige el Centro Investigaciones Cuyo Dr. Abelardo Pithod en Mendoza. Se ha especializado en la enseñanza de los géneros académicos de posgrado, la escritura autorregulada y las prácticas dialógicas en entornos virtuales. En carreras de posgrado, es profesora de Metodología de la investigación y de Producción de la tesis. Es autora de numerosas publicaciones sobre comprensión de textos, pensamiento crítico y educación superior.

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